Tiempo de gitanos, realismo mágico en los Balcanes

Tienes que verla si… amas el buen cine.

No la veas si… buscas una peli de superhéroes y acción.

Escena imperdible. Un montón, pero si hay que elegir podría ser la boda en el río.

  • Calificación IMDb 8.3
  • Calificación Rotten Tomatoes 97
  • Calificación SensaCine 3.1 de 5
  • La mía: 9.5

Hoy hablaré sobre una de mis películas favoritas de todos los tiempos. No esperen que sea imparcial, pero espero explicar mis razones.

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Los dos papas, no es suficiente

Tienes que verla si: te gusta el cine biográfico y te interesa el Papa Francisco, si eres creyente suma más puntos.

No la veas si: no quieres ver una historia complaciente.

Escena imperdible: Los dos papas viendo futbol.

  • Calificación IMDB: 7.6/10
  • Calificación Rotten Tomatoes: 89%
  • Calificación Sensacine: 4/5
  • La mía: 7.5

Los dos papas es una película producida por Netflix con cierta buena aceptación de la crítica, pero con algunos reparos.

La cinta obtuvo varias nominaciones a los premios de la temporada, la mayoría para Johnatan Pryce por su papel del papa Francisco. Personalmente no lo considero su mejor papel, lo recuerdo más por su protagonista en Brasil, de Terry Gilliam, o más reciente el del Gorrión Supremo en la serie Juego de Tronos.

La película se centra en el ascenso del papa Francisco tras la dimisión del papa Benedicto, interpretado por Anthony Hopkins. De hecho, la cinta inicia con el nombramiento de Benedicto tras la muerte de Juan Pablo II y termina con el de Jorge Bergoglio como Francisco.

El centro de la historia son los presuntos encuentros entre el papa Benedicto y el cardenal Bergoglio que habrían servido para que el papa cediera el cetro a pesar de no comulgar con muchas de las ideas, más liberales obviamente, del cardenal argentino.

La dirección es del brasileño Fernando Meirelles, quien tras la increíble Ciudad de Dios (que merece reseña aparte) pudo dirigir varias cintas en Hollywood, como Ceguera, adaptación de la novela de Saramago, y Jackie, con la que Natalie Portman obtuvo varios nominaciones por su interpretación de Jackie Kennedy, esposa de JFK.

Siendo latinoamericano, se comprende su emoción por hacer una película sobre el argentino que llegó a ser Papa, por lo que buena parte de la película relata los inicios de Bergoglio en la iglesia, su formación liberal con los jesuitas y también sus relaciones con el poder en una de las épocas más oscuras de la reciente historia argentina.

Pero esto resulta en lo más débil de la película, que queda cerca de convertirse en apenas una imagen generosa y beata del papa Francisco, sin entrar en grandes conflictos.

Se dice que la elección de Francisco significó un vuelco para la iglesia católica que vive desde hace algunos años su más grave crisis. Se presenta incluso en la cinta como el regreso a los orígenes, el despojo de lo superficial.

El problema es que, como si la producción fuese del mismo Vaticano, no se tratan los temas que tienen a la iglesia en un profundo cisma. Apenas oblicuamente se tocan problemas como el celibato, la corrupción, y principalmente, lo que hubiera sido un gran acierto, el abuso de los sacerdotes contra miles de menores alrededor de todo el mundo. Se mencionan en algún diálogo y se olvidan de ellos para mostrarnos una faceta “humana” y “sencilla” de los dos papas.

Perdición, un clásico que debes ver

En el capítulo 4 de la segunda temporada de House of Cards, después de que Claire confiesa en una entrevista que fue violada, al anochecer y ya juntos en la ventana de su casa donde acostumbran fumar, le pide a Frank le cante una canción, y él le canta Pretty Polly, un clásico tema del folk norteamericano y no, no es una canción de amor.

En la quinta temporada, mientras se desarrollan las elecciones para Presidente donde se juega su futuro, Frank y Claire se encierran en una sala de la Casa Blanca a ver Perdición de Billy Wilder. Es una tradición, dice Frank que siempre lo hacen.

Double Indemnity (Wilder, 1928), conocida en México como Perdición (en España fue titulada Pacto de sangre) es un clásico del cine negro y simplemente una de las mejores películas de la historia. Fue dirigida por Billy Wilder, un chaparrito calvo por el que nadie daría un peso si lo encontrara en la calle pero al que le debemos muchas de las mejores películas. Wilder es uno de los tres grandes directores norteamericanos, junto con John Houston y Cecil B. DeMile. Este trío maravilloso es a menudo menospreciado debido al escozor casi rasquiña que provoca el cine norteamericano en muchos sectores, pero sin razón.

Perdición está basada en una novela de James M. Cain, pero el guión le fue encomendado nada menos que a Raymond Chandler, maestro de la novela policiaca y creador del detective Phillip Marlowe, quien para entonces ya había publicado El sueño eterno.

La película narra la historia de un vendedor de seguros, Walter Neff (Fred MacMurray), quien conoce a la hermosa Phyllis Dietrichson (Barbara Stanwyck); ambos, entre coqueteos, urden el homicidio del señor Dietrichson para cobrar el seguro. Su plan lo creen tan perfecto que se arriesgan a fingir una muerte accidental estipulada por la que el seguro pagará el doble, de ahí el título de la película, que también es un juego de palabras relacionado con la inmunidad que en un pacto de crimen, los protagonistas quieren obtener.

El principal obstáculo es el jefe de Neff, Barton Keyes (Edward G. Robinson), amigo y protector del protagonista y quien tiene un agudo olfato para oler los intentos de fraudes. Sin embargo, Walter está convencido de que es posible engañarlo, simplemente no dejando cabos y creando otra posibilidad. En un relato retrospectivo, Walter nos relata su propia historia para dejarla grabada como prueba.

La actuación de MacMurray y Stanwyck es memorable, él como un buen hombre que desciende a los infiernos, ella como una verdadera femme fatale. La pasión que los empuja a ser amantes además de cómplices es la misma que pronto los lleva a desconfiar uno del otro.

Le película tiene muchos momentos memorables, como la escena en donde Walter y Phyllis se conocen, cuando ella desciende la escalera de su residencia, con una belleza hipnotizante, en donde resaltan detalles como la pulsera en el tobillo de la mujer; es esta la escena que repiten de memoria Francis y Claire.

Wilder es experto en películas magistrales con pocos recursos, como Piso de soltero (The apartment, 1960), El ocaso de una vida (Sunset Blv, 1950), en donde DeMile hace un cameo, o Días sin huella (The lost weekend, 1945). Wilder no necesitaba grandes actores como Houston, ni inmensas producciones como las de DeMile, aunque trabajo con muchas estrellas como Marylin Monroe (Una Eva y dos Adanes, 1959, y La comezón del séptimo año, 1955). 

Su estilo es más bien íntimo, con un gran desarrollo de los personajes. Sus protagonistas no podrían catalogarse como buenos o malos, viven las circunstancias que les toca y que ellos mismos provocan, reaccionan a cada momento y vuelta de tuerca, son tan inteligentes como humanos y vulnerables.

Además de momentos, como toda buena cinta, tiene frases perdurables: “¿Cómo podría yo saber que el crimen a veces huele como la madreselva?, dice Walter al recordar el perfume de Phyllis, o al final, cuando tras su confesión le dice a Keyes que esta vez falló porque tenía al culpable a su lado, y Keyes le responde “Más cerca todavía”. Y por supuesto, la teoría del mismo Keyes sobre un pacto criminal. Al investigar el caso, le dice a Walter que tarde o temprano los culpables cometerán un error y caerán, pues cometer un crimen es como subirse a un tranvía, del cual ya ninguno de los dos podrá bajarse nunca jamás, espléndida metáfora de los Underwood.

Cobra Kai, Karate Kid cambia de piel

Nostalgia, rock ochentero y karate de la vieja escuela es lo que nos entrega Cobra Kai, la continuación como serie de la historia de Karate Kid, la exitosa película de 1984 que tuvo varias secuelas.

Cobra Kai es la gran apuesta de YouTube para promover su propio servicio de streaming, YouTube Red, con el que busca pelear terreno ante Netflix y HBO. No es la única serie disponible (actualmente en su catálogo hay varias, además de películas originales), pero hasta ahora es la que más ha llamado la atención.

Cobra Kai retoma la historia de Daniel Larusso, a quien conocimos hace 34 años en Karate Kid como un chico atribulado, recién llegado a California, a donde su madre se mudó por un trabajo mejor. Todos vimos a Daniel víctima de un grupo de bullys, entre ellos Jhonny Lawrence, uno de los estudiantes de karate de Cobra Kai. Vimos como un maestro japonés, el señor Miyagi, lo toma como su protegido y le enseña un tipo de Karate muy especial; maravillados, nos sorprendimos cuando aprende karate a través de actividades caseras como limpiar, pulir, encerar, pintar.

La historia transcurre en el tiempo actual, precisamente 34 años después. Ralph Machio y William Zabka retoman sus papeles como Daniel y Jhonny. Daniel es un exitoso propietario de una empresa distribuidora de automóviles, LaRusso Auto Group, con varias sucursales en California, está felizmente casado y tiene dos hijos, una chica adolescente de nombre Samantha y un niño más pequeño. Jhonny, por otro lado, tuvo un hijo, Robby, con quien no tiene contacto, se dedica a reparaciones pequeñas durante el día y embriagarse en la noche.

Podría decirse que Cobra Kai retoma la idea de que el verdadero bully era Daniel, teoría que se planteó en How I meet your mother, donde incluso aparecen Machio y Zabka como ellos mismos. De acuerdo con la teoría, el karate kid era Jhonny, un joven acosado sin razón por un desconocido Larusso, quien recién llegado lo molesta sin descanso y hasta le quita la novia. Al final, trágicamente pierde el campeonato de karate por una patada ilegal.

Pero esto sólo araña la superficie de lo que se plantea en Cobra Kai, aunque lo podríamos encontrar en el cuento en donde se basa la historia, “A veces el corazón de la tortuga”, de Kenzaburo Oe. Aunque la película sigue bastante fielmente el relato, la batalla final del cuento es más bien simbólica, tras una transformación narrativa poco perceptible. Daniel pelea con Johnny en una plataforma sobre el mar durante una tormenta (En la villa Tome de Okinawatown), mientras Miyagi le da instrucciones para que pueda vencer la técnica de Jhonny, con la única técnica posible: Kajido, el camino del trabajo casero. Bárrele la pierna, le grita Miyagi desde un bote (sí, es Miyagi quien ordena a Daniel y éste quien la ejecuta). Es una batalla a muerte en la que no faltan decapitaciones y que finalmente gana Daniel con la máxima técnica, aunque al mismo tiempo pierde todo.

Es un cuento sobre la adolescencia y las dolorosas decisiones que se toman y definen a la persona, el mar embravecido representa el confundido y frenético espíritu juvenil, donde pelea un Daniel atrapado por sus propios demonios, y que podrá ganar algunas batallas pero finalmente perderá lo que ama. Algunas victorias no se sienten como victorias, lo que sucede al final de la temporada de Cobra Kai.

Si lo vemos, la filosofía de Cobra Kai no está tan lejana, el “Strike first, strike hard, no mercy” (Ataca primero, ataca fuerte, sin piedad) cobran un nuevo significado, una nueva piel. Cuando el perdedor Jhonny decide reabrir el dojo y aceptar de mala gana a estudiantes igualmente perdedores, debiluchos que son molestados en la escuela por diferentes, gordos, feos, raros o latinos, no queda más que emocionarse al escucharlos gritar, con suma determinación y responderle a Jhonny: “el miedo no existe en este dojo”, “no, sensei”; “el dolor no existe en este dojo”, “no, sensei”, “la derrota no existe en este dojo”, “no, sensei”. Y es que así se vive la adolescencia, con miedo, dolor, con derrotas que hay que aprender a aceptar. No hay adolescente que escape a esto. La filosofía Cobra Kai los prepara para la vida, que muchas veces no es justa y nunca es fácil.

Quizá Daniel tuvo suerte de tener a Miyagi, pero no parece ser tan simple, y es aquí donde entran los nuevos personales, los hijos de Daniel y Johnny, además de Miguel, el estudiante protegido de Jhonny, y los nuevos alumnos, quienes tomarán sus propias decisiones y tendrán que vivir con las consecuencias.

Cobra Kai es una serie que revive los recuerdos y juega con nuestra nostalgia, los flashbacks están manejados de manera precisa y sentimental al tiempo que se recuperan elementos de la historia original, objetos con valor simbólico como los gi, fotografías y lugares, como la colina y el golfito. Además de los personajes, Machio y Zabka realizan un buen trabajo actualizando sus personajes pero sin perder su esencia, tal vez porque tienen mucho de ellos y de nosotros.

Qué es Cinematura

Cine para leer, literatura para oír

«Hoy me gusta la vida mucho menos, pero siempre me gusta vivir.»

— César Vallejo.

La idea de este blog es presentar reseñas sobre cine y literatura. Por razones de tiempo, las de literatura tardarán un poco más en aparecer, pues quiero un podcast, pero poco a poco irá tomando forma. Las reseñas de cine espero que sean de su agrado. Analizaré algunos aspectos y resaltaré algunos puntos de la cinta como guía. Poco a poco iré subiendo reseñas y opiniones sobre diferentes géneros, desde cine clásico de los 40 hasta las más recientes de la industria de los súper. Las primeras son un poco más largas, pues las escribí para otros medios y ahora las recupero, entonces tenían otra idea. Incluso va un análisis de lo que representa Netflix actualmente, aunque lo escribí hace ya un rato y no contempla las últimas producciones, aún así es bastante largo, pero les prometo que regularmente serán cortas.

Todos somos libres de opinar y los invito a participar y comentar si están de acuerdo con el análisis o no, trataré en la medida de lo posible responder y discutir para intercambiar puntos de vista. Si al principio no aparece la opción es porque apenas voy configurando el sitio, pero pronto estará.

¡A darle!

Quién soy

Mi nombre es Juan Carlos García Rodríguez. Soy Doctor en Literatura Hispanoamericana y tengo una novela «Noche veracruzana». Estudio Diseño y Comunicación Visual. Mis pasiones son la literatura, el cine, la música, los videojuegos y el periodismo.

Tengo 42 años y vivo en Xalapa. Tengo dos hijos pequeños que son los primeros en criticarme. No pienso ni quiero estar seguro de mis opiniones. Si algo sé, es que las cosas tienen muchos puntos de vista. Creo que la discusión es la base para plantearlos y llegar a acuerdos.

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