Los dos papas, no es suficiente

Tienes que verla si: te gusta el cine biográfico y te interesa el Papa Francisco, si eres creyente suma más puntos.

No la veas si: no quieres ver una historia complaciente.

Escena imperdible: Los dos papas viendo futbol.

  • Calificación IMDB: 7.6/10
  • Calificación Rotten Tomatoes: 89%
  • Calificación Sensacine: 4/5
  • La mía: 7.5

Los dos papas es una película producida por Netflix con cierta buena aceptación de la crítica, pero con algunos reparos.

La cinta obtuvo varias nominaciones a los premios de la temporada, la mayoría para Johnatan Pryce por su papel del papa Francisco. Personalmente no lo considero su mejor papel, lo recuerdo más por su protagonista en Brasil, de Terry Gilliam, o más reciente el del Gorrión Supremo en la serie Juego de Tronos.

La película se centra en el ascenso del papa Francisco tras la dimisión del papa Benedicto, interpretado por Anthony Hopkins. De hecho, la cinta inicia con el nombramiento de Benedicto tras la muerte de Juan Pablo II y termina con el de Jorge Bergoglio como Francisco.

El centro de la historia son los presuntos encuentros entre el papa Benedicto y el cardenal Bergoglio que habrían servido para que el papa cediera el cetro a pesar de no comulgar con muchas de las ideas, más liberales obviamente, del cardenal argentino.

La dirección es del brasileño Fernando Meirelles, quien tras la increíble Ciudad de Dios (que merece reseña aparte) pudo dirigir varias cintas en Hollywood, como Ceguera, adaptación de la novela de Saramago, y Jackie, con la que Natalie Portman obtuvo varios nominaciones por su interpretación de Jackie Kennedy, esposa de JFK.

Siendo latinoamericano, se comprende su emoción por hacer una película sobre el argentino que llegó a ser Papa, por lo que buena parte de la película relata los inicios de Bergoglio en la iglesia, su formación liberal con los jesuitas y también sus relaciones con el poder en una de las épocas más oscuras de la reciente historia argentina.

Pero esto resulta en lo más débil de la película, que queda cerca de convertirse en apenas una imagen generosa y beata del papa Francisco, sin entrar en grandes conflictos.

Se dice que la elección de Francisco significó un vuelco para la iglesia católica que vive desde hace algunos años su más grave crisis. Se presenta incluso en la cinta como el regreso a los orígenes, el despojo de lo superficial.

El problema es que, como si la producción fuese del mismo Vaticano, no se tratan los temas que tienen a la iglesia en un profundo cisma. Apenas oblicuamente se tocan problemas como el celibato, la corrupción, y principalmente, lo que hubiera sido un gran acierto, el abuso de los sacerdotes contra miles de menores alrededor de todo el mundo. Se mencionan en algún diálogo y se olvidan de ellos para mostrarnos una faceta “humana” y “sencilla” de los dos papas.

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